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Efectos de los Cereales de Invierno “encañados” sobre el Engorde de Terneros y Novillos Angus

En la región pampeana (Argentina) la ganadería debe enfrentar muchas amenazas. Además del clima y los mercados, se debe resolver eficazmente la Recría y el Engorde de los terneros británicos con el menor costo posible, buscando en todos los casos asegurar una rápida salida de los animales utilizando bajas proporciones de concentrados.

Justamente, el principal objetivo en los Sistemas Pastoriles es mejorar el “resultado económico” para hacerlo sustentable en el tiempo, aún, con las amenazas del clima y de los mercados.


Aníbal Fernández Mayer(1), Patricia y Fabián Fernández (2)

INTRODUCCIÓN


            En la región pampeana (Argentina) la ganadería debe enfrentar muchas amenazas. Además del clima y los mercados, se debe resolver eficazmente la Recría y el Engorde de los terneros británicos con el menor costo posible, buscando en todos los casos asegurar una rápida salida de los animales utilizando bajas proporciones de concentrados.


Justamente, el principal objetivo en los Sistemas Pastoriles es mejorar el “resultado económico” para hacerlo sustentable en el tiempo, aún, con las amenazas del clima y de los mercados.


            Cuando los cereales de invierno se “encañan” se produce un fenómeno muy particular. Los azúcares solubles o carbohidratos no estructurales solubles (CNES) que se generan en las hojas de las plantas (por fotosíntesis) pueden tener dos destinos, dirigirse a los granos o a las raíces para formar almidón (reserva energética). En el camino que los CNES transitan hacia los granos  se acumulan, en una primera etapa, en los tallos de los vegetales. Luego, a medida que la planta florece y forma el fruto (semilla o grano), los CNES se dirigen allí, donde se acumulan finalmente en forma de almidón. De ahí, que una planta, cereales de invierno o cualquier otra especie forrajera, en  estado de pasto o con una altura inferior a los 30 centímetros tiene muy bajos niveles de CNES (menores del 10 % de la MS) respecto a la misma planta encañada (mayor del 12 % de la MS). Incluso hay registros de cereales de invierno “encañados” (avenas, cebadas, centenos o triticales) que han tenido en “pleno otoño-invierno” niveles superiores al 25 % de azúcares solubles. Similar a lo ocurrido en este trabajo (ver análisis bromatológico –Cuadro 1- ).



           

Todo esto estaría indicando que los niveles energéticos del forraje en su etapa vegetativa (estado de pasto), en este caso de un cereal de invierno, varían en función de los contenidos de azúcares solubles que habría en la planta. En otras palabras, a medida que la planta va creciendo y avanzando en su madurez los CNES se irían acumulando, principalmente, en los tallos y de esa forma se incrementaría la concentración energética del forraje. Este fenómeno ocurre hasta la floración, de ahí en adelante se produciría un fuerte descenso de estos azúcares solubles ya que se van transformando en almidón en los granos.


 


En síntesis, a medida que se incrementan los niveles de azúcares solubles en la planta y son acompañados con un apropiado contenido de proteína bruta, que los cereales de invierno tienen en esa época, habría un adecuado balance “energía-proteína” que produce altas ganancias de peso (mayores a los 600 gramos diarios) o producción de leche (superior a los 15 litros diarios). En esta situación, el agregado de “bajas proporciones” de grano de cereal a la dieta tendría un fuerte impacto en la ganancia de peso (engrasamiento), especialmente en animales en la fase de terminación. Mientras que, para el caso de vacas lecheras en producción, esos mismos CNES estimularían una mayor síntesis de metabolitos precursores de la glucosa –gluconeogénesis- (principal fuente energética para el animal) traduciéndose en un incremento en la producción de leche. Este último tema no fue abordado en este estudio.






CONCLUSIÓN


Se concluye que para mejorar significativamente el Sistema de Engorde Pastoril (SEP), tanto durante la recría como en la terminación de animales, la utilización de cereales de invierno “encañados” y bajas proporciones de granos de cereal permite sostener altas ganancias de peso con bajos Costos de Producción.


Debido al impacto “productivo y económico” que tiene este tema en los SEP se debería continuar experimentando en diferentes regiones, y en cada una de ellas, se deberían determinar los cereales de invierno (avenas, centenos, cebadas, trigo o triticale) que mejor se comportan y evaluar distintas fechas de siembra, buscando en todos los casos obtener la mayor producción de forraje con el mejor balance nutricional posible (energía: proteína).


A su vez, esta temática de los cereales de invierno “encañados” se debería empezar a experimentar dentro de los Sistemas Lecheros, buscando sostener buenas producciones de leche con un menor empleo de concentrados, especialmente, energéticos.





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1.- Técnico de INTA Bordenave

2.- propietarios del Establecimiento

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