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Después de EL NIÑO

¿Qué esperar del tiempo en los próximos meses, para las zonas ganaderas de la Argentina?

La variabilidad climática en las zonas ganaderas

Existe una gran diferencia en el clima del hemisferio sur comparado con el del norte. Mientras el 81% de la superficie del sur esta cubierta por vastos océanos, el norte tiene sus tres cuartas partes conformadas por grandes continentes. Allí, los extremos climáticos se acentúan más, mientras en el cono sur las grandes masas de agua atemperan y hacen las veces de un termostato. Un detalle más diferencia al sur del norte: en el primero no se presentan huracanes.


por Antonio R. Deane *


La variabilidad climática en las zonas ganaderas

Existe una gran diferencia en el clima del hemisferio sur comparado con el del norte. Mientras el 81% de la superficie del sur esta cubierta por vastos océanos, el norte tiene sus tres cuartas partes conformadas por grandes continentes. Allí, los extremos climáticos se acentúan más, mientras en el cono sur las grandes masas de agua atemperan y hacen las veces de un termostato. Un detalle más diferencia al sur del norte: en el primero no se presentan huracanes.

No hace mucho, las sequías parecían depender “de no se sabia qué”. Algunas eran recordadas como terribles y otras no tanto. Por ejemplo, las de 1961 y 1951 se registraron como graves y, recurriendo a los libros, la de 1915 también quedó grabada. Por supuesto que la más reciente, la de 2009, es la que tenemos aún fresca en nuestra memoria. La Patagonia no escapó a esta realidad, y tuvo un agregado: las grandes nevadas hicieron estragos en la hacienda lanar, al quedar miles de ovejas empantanadas en la nieve.




¿Cuáles son las señales de estos grandes cambios?

Tenemos que mirar hacia el oeste, en dirección al océano Pacifico, de gigantescas dimensiones. Este es el generador de señales. Una de ellas es el aumento inusual de sus temperaturas a lo largo de la franja ecuatorial (+24/28°C. > Mar del Plata 17.°C), más comúnmente conocido como EL NIÑO JESUS, llamado así por los conquistadores españoles, cuando observaron en el Perú que, cada cuatro a siete años, ocurrían grandes lluvias cerca de la Navidad. Este fenómeno -del cual tenemos a uno de ellos en su etapa final-, en general es seguido por un fenómeno opuesto: el de aguas frías. Sin mucha imaginación, el mundo científico lo llamó LA NIÑA, y es una señal de sequías.                      No hace mucho, se descubrió una tercera señal, poco conocida fuera de los círculos de las ciencias del océano – atmósfera: la llamada OSCILACION DECADAL DEL PACIFICO. Es más tenue en cuanto a su fuerza, se encuentra a más profundidad, por debajo de EL NIÑO, pero su duración es muchísimo más larga: oscila entre 15 a 40 años. Ahora nos encontramos bajo la influencia de su fase fría (causa de sequías) y llevamos sólo siete años de los 15 a 40 que puede durar. Se le superponen, por supuesto, LOS NIÑOS y LAS NIÑAS. Estas últimas son más potentes y y de mayor duración en la fase fría.

No se puede dejar de lado el sol. La vida en el planeta depende de él. También tiene ciclos y no se sabe bien su vinculo con el clima. Actualmente, un puñado de científicos vienen avanzando en la comprensión de cómo es la mecánica entre ciclos solares y el resultante climático en la tierra. El sol también está en un ciclo de muy poca actividad (fase fría). Esto ha ocurrido muchas veces. Genera un aumento en la nubosidad media (albedo), que a su vez refracta en mayor medida parte de los rayos solares, provocando un efecto de invernadero, temperaturas mínimas algo más altas y máximas levemente menores. Finalmente, uno de sus efectos laterales es que genera menos evaporación, disminuyendo el volumen de las lluvias.


¿Qué sucederá después de EL NIÑO?

La lógica nos está indicando que nos encaminamos hacia un nuevo fenómeno de LA NIÑA, mientras que el presente NIÑO se extinguiría próximamente y el efecto de arrastre del mismo haría que las temperaturas superficiales del océano Pacifico siguieran “neutras” sin confirmarse todavía la aparición de LA NIÑA en el horizonte.




¿Cómo se comportarán el invierno y la salida a la primavera?

Comenzando por la Isla de Tierra del Fuego, se observa desde los satélites que tiene su vegetación en un mejor estado que en el mismo mes de 2009. Seguirá inmersa en un invierno crudo, que no será seco. Nevará no excesivamente y lloverá. Si nevase en exceso, provocaría mortandad en las haciendas al no poder llegar éstas a los pastos naturales. Afortunadamente, no es ése el escenario que se avizora.


Las zonas ganaderas de la Patagonia y áreas de precordillera, salvo el sector de Santa Cruz central y contra la frontera con Chile, se encuentran totalmente secas. La vegetación en todas las zonas restantes (incluyendo las de pleno desierto) de ese vasto territorio se encuentra respondiendo con buen vigor. Este escenario continuará a lo largo de los meses de invierno, que posiblemente será crudo, con lluvias y nieve, aunque no en exceso. La primavera sería más bien seca.

Entre tanto, las zonas de monte del Cuyo, el sur y oeste de La Pampa vienen de un buen verano (dentro de las limitaciones que imponen estas regiones semidesérticas). Se han secado los suelos superficiales y no hay reservas en el subsuelo. Esta situación, sumada al período seco invernal, generará un escenario de sequía, panorama que se trasladará hasta finales de noviembre del presente año.

En el centro Este de la provincia de Río Negro, el Sudoeste y Sur de la provincia de Buenos Aires, el clima, con la influencia indirecta de EL NIÑO lejano (por la gran distancia geográfica), produjo un 200% más de lluvias que lo normal, permitiendo una notoria mejoría en la vegetación. El pasaje de frentes de tormenta casi semanalmente, ayudará a que el otoño y el invierno sean más amigables para el mantenimiento de la hacienda, pero la falta de reservas en el segundo perfil de los suelos y la escasa humedad en  la superficie, llevará nuevamente a la región a un escenario de sequía desde julio hasta probablemente octubre – noviembre, aunque más moderada que la de 2009.

El Sudeste de la provincia de Buenos Aires hasta las cercanías de Mar del Plata, e incluso hasta las lagunas encadenadas, cuentan con suficiente humedad en los perfiles de los suelos para superar el invierno, que durante julio y la mayor parte de agosto será crudo. Al salir del invierno y a comienzos de la primavera habrá un período de sequía.

La Cuenca del Salado y el centro de la provincia de Buenos Aires se encuentran con buenas pasturas, apoyadas sobre excelentes humedades en superficie y aún mejores reservas en el subsuelo. A pesar de la crudeza de los fríos de julio y buena parte de agosto, deberían llegar hasta el inicio de la primavera, aunque para ese entonces estarían percibiendo un panorama donde faltarán nuevas lluvias para aliviar los suelos superficiales secos.

La zona núcleo agrícola, conformada por el nordeste de Buenos Aires, sur centro de Santa Fe y sudeste de Córdoba, se la observa “pelada” de vegetación, como resultado de una gran cosecha de soja.  No se distingue vegetación verde desde el satélite. La región está bien provista de humedad en los dos perfiles de los suelos.  Comenzará a secarse la superficie durante el mes de julio y llegará probablemente a septiembre, dentro de un panorama seco.

En la Zona de islas del río Paraná, las aguas vienen bajando pero falta mucho todavía para que sean utilizables con hacienda. Se prevé un largo período donde volverán a estar a pleno para pastorear. Sur de San Luis, norte de La Pampa, Oeste de Buenos Aires, oeste, sur y centro de Córdoba y San Luis se lo ve con pasturas relativamente buenas, casi sin reservas de humedad. Los campos se acortarán (desde junio) y no habría respuesta de éstos hasta bien entrada la primavera. Las zonas de Córdoba mencionadas, no tienen vegetación (pasturas) pero sí cuentan con humedad y  buenas reservas de agua en el subsuelo: una ironía.

El Litoral lo dividimos en dos secciones: Primera, Entre Ríos, que cuenta con excelente humedad en la superficie, muy buena en el subsuelo, pero escasa de vegetación (pasturas), incluso diría, muy corto de campo “salvo” un sector del centro norte provincial donde existe mayormente monte, comienza aproximadamente al norte de Nogoyá en línea con Federal y Federación. Hay buenas reservas de agua en el subsuelo que durarán hasta la primavera, con pocas posibilidades ahora que se recuperen los campos ganaderos. Y segunda, el sudeste de Corrientes, oeste del Chaco y oeste de Formosa se las ve desde el satélite como muy escasas de vegetación verde, o directamente sin pasto, faltó el golpe de agua que estaba destinado en abril para el centro norte de la Argentina y terminó desplazándose hacia Río de Janeiro.

El NOA se observa sin pasturas naturales al este de La Rioja y Catamarca, norte de Córdoba y sudoeste de Santiago del Estero, el 70% de Salta salvo los valles internos de precordillera, extremo sur provincial y Tucumán, donde se ve vegetación natural, pero falta agua. Se ha secado la superficie, pero hay buenas reservas en el segundo perfil (125 mm.). La región está ingresando al período seco de los trópicos, sin esperanzas de recuperación hasta noviembre.      


*Consultor Agroclimático

Weather Wise Argentina

www.weatherar.com


Fuentes: Universidad de Columbia IRI (EE.UU.), NOAA (servicio meteorológico del Gobierno de los EE.UU.), USDA (secretaria de agricultura del Gobierno de los EE.UU.)



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